sábado, marzo 20, 2010

Cocinitas


Me gusta cocinar, y fui y elegí por el tacto y el olor los ingredientes, alucine lo que iba hacer: setas de diferentes tipos, tomate redondito, un pepino, cebollita de la buena, base de ensalada, pimientito verde, caballa en bote de Cádiz y…...


Oyendo música chill, oyendo a los canarios, los periquitos, y las perdices de fondo me puse totalmente centrado a crear, ahora suena la música de Blade Runner, y herví pasta, pero una pasta especial, conseguida en Portugal (maravillosos supermercados), fideos grandes, sabrosones, curiosamente huecos por dentro.


Y hervía la pasta, y cortaba las diferentes setas en trozos pequeños, y la cebolla en tiras y el tomate en cuadraditos, mitad de pepino a rectangular.


Y a la olla, acompañado con aceites de Beas, de Candón, de Gibraleón, y de Portugal, y aceite con cebollita y aceite con picantito. Y ahí, en la ollita que se cueza lentamente con su sal y sus especies marroquíes, y la hojita de laurel como puntilla.


Ensalada con aceites de la tierra, sal, vinagre de las bodegas de la zona, ligero toque de especias, y  ahora la caballa de Cádiz. Mezcladito.

Jope, ahora almorzando, como está de buena la ensalada, he hecho un rebujito con los spaguettis y bebo serenamente un vino delicioso.



Ufffffffffffffffffff, chimenea encendida, como lentamente mientras miro por la ventana a Mariano y Coquelico, y reflexiono que sólo caber amar dulcemente oyendo las aves tras estos momentos.

Ivan Ferreiro- Turnedo
http://www.youtube.com/watch?v=mhM85NJQQ5w








jueves, marzo 18, 2010

¡Qué viene la Primavera!




El fin de semana pasado tuvimos un Retiro de Yoga en Portugal. Fue una experiencia para todos muy hermosa, incluso el tiempo, tras cuatro meses de lluvias, durante esos días muto, cambio la inercia y nos inundo el sol, diría que un sol se abrió desde el centro de nuestro corazón.

A veces escribir sobre los sentimientos puede resultar chocante pero lo considero esencial, me gusta, y creo que es bueno en mi vida haber llegado a un punto donde pueda expresar libremente aquello que siento. Por otro lado mi profesión, que es profesor de yoga, hace que continuamente estén en juego estas vibraciones, estos sentires y entre todos nos vayamos alimentando de ello.

Me resulto curioso que tras el Retiro fueran llegando mensajes al móvil, o por email, o cuando me cruzaba con alguien en clase diciendo simplemente, me encuentro feliz. Nada más, ninguna explicación, sólo tres palabras: me encuentro feliz.

Por lo que:

Ha sido un inicio de primavera especial, diferente, muy alegre, con mucho sentimiento. En el Retiro nos entregamos plenamente, y parece ser que ha quedado como una semilla de sentir, de apertura que no se va.

Personas que no se conocen y se entregan unas a otras,
Personas que han confiado y se han lanzado con los ojos abiertos
Manos que se han acariciado y sonrisas abiertas sin miedo

Todavía tengo las yemas de los dedos, los poros de la piel como con una vibración suave, agradable, como de agua que da calor.

La fluidez que siempre avanza horadando la dureza de la roca, redondeando las aristas, dando vida al agua estancada, fluyendo a su ritmo sin interrupción.

martes, marzo 09, 2010

Los palos de Tebas



Hace poco, uno de mis mejores amigos, Carlos, me envío una carta mía escaneada de hace diez años, donde mezclaba historias, cuentos y aventuras de entonces, junto con collages y dibujos.

En la carta hablaba de Tebas, mi gatita. Tebas era hermana de Jazz. En un viaje que hice a finales de los 90 a Madrid para ver a la familia, Carlos, mi amigo rodaba un corto, y en dicho corto aparecían como figurantes dos lindos gatitos negros de pocos meses. Por aquella época ya amaba a los animales como hoy en día, así que como nadie los quería los recogí, les pague el billete de tren para Galicia, para la A Coruña, hacia la aldea de San Pedro de Nos, que es donde vivía y se vinieron a vivir conmigo a la casa del bosque que era mi hogar.

Jazz era especial, tenía el ritmo en la piel, vibraba, y todas las mañanas me acompañaba a dar de comer a las gallinas o si me iba por el denso bosque con los mastines siempre me seguía a distancia. Le gustaba la aventura y el bosque, y yo siempre pensaba que algún día no escaparía del zorro.

Como ya comente en alguna ocasión, muchas veces mi circunstancia vital se ha movilizado por señales. Así que tras la muerte de Jazz reflexione, y tras algún tiempo viendo donde me llevaba el destino, decidí venir hacia donde había sido tan feliz en mis aventuras viajeras por Caños o por Cabo de Gata o por la Alpujarra, a Andalucía.

Me afinque en un pueblo en las afueras de Sevilla, y Tebas vino conmigo. Tebas era casera, no como su hermano; era cariñosa, flaca, y con cierta languidez amorosa. De ella sólo me queda igualmente el recuerdo, y un cuadro suyo durmiendo encima de una silla azul.

Y aquí volvemos a la carta, en ella le contaba a mi amigo Carlos la historia de los “Palos de Tebas”.

A Tebas, le encantaba pasear por los alrededores de casa, que eran unos hermosos naranjales, o por el campo, lloviera o hiciera sol. Durante años me fue trayendo palitos, pequeños palitos. Los traía sujetándolos con la boca, y cuando llegaba frente a mí, dejaba caer el palo y mirándome me maullaba con ese maullido tan sentido que tenía, tan hablado, tan elocuente, tan significativo. Durante años fui guardando los palitos. Ella no tenía una temporada especial para traer los palos, simplemente los elegía, me los traía sujetándolos en su boquita y los dejaba caer a mis pies maullando.

Entonces me ensoñé de un modo continuo con una madera a modo de superficie, como un cuadro, donde fuera poniendo todos los palos de Tebas, palos de tamaños y pesos parecidos, pero en realidad todos diferentes. Y colocarlos sobre la madera sin un orden aparente, flotando en el vacío, donde sólo Tebas entendiera su criterio de selección, o simplemente, sólo fuera un juego para ella, y para mí, y me los enseñará maullando.

lunes, marzo 01, 2010

Camino a Fez


Y lo primero que ví en Fez según llegaba al hotel fue un burro que se había escapado de su dueño y que corría libremente por la carretera.

Hoy salí a los bosques montado en Mariano, y con Coquelico suelta sin ataduras. Mariano es un burro viejo y tras la muerte de Platero, Coquelico no se separa de él. Hemos andado por los caminos, el ruido de los riachuelos nos acompañaba todo el trayecto, y entre los riachuelos islas de margaritas blancas rodeadas de verde nos llenaban la vista de colores. Era el primer día que Coquelico salía sin cuerda, y la segunda vez que la sacaba de casa. Y ha corrido de un lado a otro, pegando saltos y brincos de felicidad. Lo hemos pasado muy bien. Me vino la imagen del burro corriendo feliz en Marruecos, de ahí la foto.

Perdido adrede por las callejuelas de la Medina de Fez sorpresivamente aparecía un burro cargado hasta arriba de cajas, y su dueño te pedía le dejaras pasar y tenías que pegarte a las paredes. Callejuelas de colores, de multitud de estímulos y olores, perderse en el Medievo.

Y salir de la Medina e ir a la ciudad de Fez, y ver que no tiene nada de diferente a nuestras ciudades, eso sí, calles muy anchas, edificios bajos, una ciudad con más espacio, muchos parques, y calles con tiendas en rebajas, supermercados, restaurantes internacionales y gente vestida a la occidental en este mundo globalizado.

Un viaje amable compartiendo con personas amables momentos muy buenos. Es fácil etiquetar, pensar e imaginar que somos mejores que el otro, pero resulta que el otro es igual a nosotros, y que siempre cabe la posibilidad de aprender y disfrutar olvidándose de las etiquetas y de los patrones que pocas veces se corresponden con la realidad. Cuando pensamos en el otro como adversario sin experimentarlo, surge una línea invisible, una línea de confrontación, y con ello estamos más cómodos pero nos perdemos el instante pues ya hemos juzgado. Es como las noticias de los periódicos que plasman un mismo hecho desde su punto de vista pero pocas veces se corresponden con una realidad sino con su subjetividad ideológica o de mercado.

Me he comprado una shilaba de lana de borrego y me queda estupenda, y hoy me comí unos spaguettis con especias de la Medina.

La experiencia como maestro de la vida, la experiencia de un burro corriendo, sin estar atado.

Seguiremos comentando el viaje a Fez.
Prince Purple Rain

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