martes, diciembre 27, 2011

El burro Mariano y las estrellas fugaces



Hace dos semanas cuando llegué al campo por la mañana sentí que algo no iba bien. Al subir hacia el pajar me encontré con que Mariano estaba tumbado. Se había acostado por la noche, y ahora con el sol de la mañana no se podía levantar; pensé en el frío, que había empezado ya, y que el frío le impedía levantarse. Mariano ya era "mayorsito" y tenía sus achaques.

Le intenté ayudar, por un lado y  por otro, buscando la mejor posición, pero no podía ponerle en pie, se quedaba de rodillas. Le até una cuerda, y anudé la cuerda a Coquelico, la burrita, y tirando Coquelico y yo intentamos levantarle. Pero nada.

Volví a Huelva para las clases de yoga. Acabé sobre las 11 de la noche, así que me volví a subir al campo. Acerqué el coche a Mariano, le até varias cuerdas, como si fueran telas de araña, envolviéndole para ayudarle a erguirse. Nada, no podía. Así que le tapé muy bien con mantas para que la helada de la noche no le hiciera daño.

Y  de nuevo hacia Huelva, la noche era inmensa, casi no había estrellas, al salir de casa  una luz rasgó la noche: una estrella fugaz, pedí un deseo, y seguí avanzando por el camino de tierra, y ví otra estrella fugaz, y repetí el deseo.

Y avanzaba hacia Huelva, y sucesivamente cayeron del cielo cinco estrellas fugaces. Me dije: "joder que casualidad, justo hoy". Medité sobre ello, pero no encontré respuesta.

Y repetí los deseos y anhelos, todos centrados en Mariano.

El viernes por la mañana volví, Mariano seguía tumbado. Se encontraba bien, salvo que no podía levantarse. Le dí de comer, de beber con una regadera, y salí en busca de ayuda.

Nadie me quiso ayudar a levantarle:

-Está viejo, para qué le vas a levantar -me decían unos y otros- déjalo que se muera.

Pero a pesar de que sabía que Mariano ya estaba viejo, tenía que ponerle en pie, era mi amigo, así que si nadie me quería ayudar, contrataría a cuatro personas para levantarle.

Y así lo hice,  y entre los cinco lo levantamos, y bajé a Mariano a la pradera, y le dejé pastando de pie.

El sábado por la mañana, al verle de nuevo, ví que estaba tumbado, me acerque a él y me senté a su lado, y así estuve, hablándole: de nuestras aventuras de estos años, de nuestro modo divertido de cabalgar, agradecí su paciencia con mi inexperiencia, su paciencia con Coquelico, agradecí su compañía, su alegría, su saber estar; y le miraba a los ojos, y él me miraba, con esa mirada profunda e insondable, pero llena de comprensión hacia lo que nos decíamos.

-Mariano me tengo que ir, te voy a dejar bien tapado, y sé que no vas a poder, pero deseo que puedas levantarte de nuevo.

Y me marchaba, y él me llamaba moviendo las patitas y las orejas desde el suelo, y yo volvía y le volvía a acariciar. Así jugamos varias veces, un juego simbólico de vida y muerte, de amistad y realidad.

Llamé al veterinario, me dijo que no había solución y el domingo por la tarde quedé con él.

Esa noche soñé que iba por el centro de Sevilla con Mariano, cerca del Parque María Luisa, los dos tan panchos, contentos de ir mano a mano juntos, mirando la gente, los carros tirados por caballos, en una estampa del XIX.

Al día siguiente, el veterinario tras ponerle la inyección se quedo en silencio. Los dos estábamos cabizbajos, y yo acariciando a Mariano, le dije al veterinario:

-Sabes, el campo me ha ayudado mucho a comprender la realidad, es dura.
-Cuanto más campo, más realidad Carlos.

Nos dimos la mano, y han pasado varios días, y sigo llevando el corazón de Mariano ahí dentro. Y ha sigo un año duro en este aspecto, pues hace un año deje el campo por motivos de salud para volver a la ciudad tras 18 años campestres, y a pesar que he venido casi diariamente a la granjita, ellos han notado mi ausencia de un modo brutal, y han ido marchándose como estrellas fugaces,  en ese universo que creamos juntos, siempre acompañándome en una entrega plena.

Cada uno se forma su universo emocional, y la verdad, he sido muy feliz en el mío, ahora va cambiando y se abren otras puertas, otros universos y otros sentires, y estoy contento y sigo feliz pues han sido unos años maravillosos, y yo sigo ahí con Coquelico y el Prana y Thor y Azabache en la realidad del campo, y con mis arbolillos y las gallinitas, oliendo las margaritas, y  ahora sueño que cabalgo con Mariano por los campos, con Poirot, con la Neska, con el Chico, con Buck, con Leonsito, con Platero.


¿Quién no es una estrella fugaz?
¿Un halo en el firmamento?
¿Una flor, una fragancia?
¿Un sentir, una caricia?




Eliane Elias-「Movin' Me On」 


miércoles, diciembre 14, 2011

La caña cañera


Permanentemente me piden caña en clase. Una y otra vez explico que el yoga no es caña, o no caña. El yoga es yoga, y lo que practicamos es Hatha Yoga o diferentes escuelas de Yoga, y de ahí surgen muchos temas de comprensión que me parecen importantes. Pero que el yoga es mucho más que la caña, o que el Hatha Yoga.

El termino caña me parece grosero. A mí me atrae lo sutil.

Me he criado en un yoga duro, fuerte, intenso, sin misericordia. Y durante mucho tiempo,mientras era  alumno, esa fue mi bandera.

 Pero soy una persona curiosa, interesada profundamente en mi trabajo, y me di cuenta, y lo he ido experimentando durante los últimos años, que me interesa el yoga por multitud de razones; entre las más importantes porque me llena de corazón, de sentir, de vida, de vivir despierto, de darme mayor comprensión . De ello ya hemos hablado varias veces en el blog. Y como profesor transmito lo que siento, y de acuerdo a como voy profundizando en el yoga, así lo muestro en las clases, en los cursos, o retiros.

El yoga implica una actitud ante la asana, es una actitud de entrega, de unión, de estar en ti, de no dejarte llevar por un ego que quiere más, implica la humildad de lo sagrado en tu esterilla, en un centro, centrado, en una calma, que fluye. Y a veces cuando de un modo inconsciente me piden tanta caña, se cae en ello, en alimentar algo que no es. Es como perderse en la forma de la asana. Ese camino lleva a un bosque donde hay mayor dificultad para ver la luz.

Si la asana es una metafora¡¡¡¡

Prefiero dar una clase intensa con buenas dosis de lo sutil, que implique que cada célula de la piel participa de un modo lleno e inteligente sin perderse en un sudor fatuo.

Llevamos años trabajando bien en los diferentes grupos, estoy muy contento. Y entiendo que esta sociedad voraz exiga un yoga voraz. Uno es fuego cuando hace falta fuego, pero el arcoíris tiene infinidad de colores. Y nuestro entorno exige cadáveres, pero el yoga no crea muertos, al revés, los resucita. No cabe la prisa, ni ningún fuego que devora. En todo caso un fuego que quema las impurezas, siendo conscientes de ello.

A mí me gusta tener preparadas mis clases, mis meses, mis años, mis trienios, y avanzo inexorable, sin pausa, y permanentemente voy añadiendo todo aquello que muta en lo que soy y que veo adecuado para los alumnos. Y me gusta que la clase tenga un sentido, que lleve una dirección, que sea un escalonado que nos lleve a un lugar nuevo donde pueda descubrir algo que hay en nosotros.

A veces como un golpe zen, subo  el nivel de intensidad, y todo se recoloca, incluso aquellos egos que se elevaron, pero incluso así, la clase sigue teniendo un sentido. No es un juego acrobático o de olores. Y así entiendo que el concepto o la proyección se desmenuzan, pues la realidad, la única realidad es el sentir, y para ello uno ha de estar presente, y si sudas, hazlo sintiendo, y luego elige el camino que desees.

Prefiero sentir el yoga en ti y decírtelo porque el verte y sentirte  alimenta mi felicidad.

Down In Mississippi - Mavis Staples 

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jueves, diciembre 08, 2011

La conciencia en el acto cotidiano


"Yo intento domesticarte, y tú intentas asilvestrarme"
                                                                   Manuela

La conciencia como un darme cuenta. La conciencia como un suspiro en el presente. El darme cuenta que soy y estoy aquí, en tierra, no en una nube de pensamientos que no son, son fantasía.

Conciencia como presente continuo intermitente.

Estos días de fiesta he estado en el campo. He estado atento a mi conciencia, a nutrirme, a entregarme, a sentir, a rehuir de lo falaz, de lo que no me alimenta. Es difícil, yo sólo lo intento y lo cuento.

Actos que me han dado cierta conciencia:

- El domingo hice una reunión en casa. Abrir mi casa a la gente que quiero y que me quieren, entregarme a ellos, escuchar, fluir. Nutrirme del otro. El grupo es importante. Conciencia en todo momento en que estuvieran cómodos y disfrutaran. El acto de ofrecer tu hogar:

Atento a escuchar, atento a los alimentos que preparaba en la chimenea, atento al vino, atento a cada uno, atento a recoger la mesa, a los pequeños detalles que no son invisibles y que ayudan a la fluidez. Atento a disfrutarlo relajado, atento sin egoismo.

-Conciencia de compartir en los demás días mi soledad, y mi compañía con mi pareja, Manuela.

Estar atento a los pequeños detalles, por ejemplo al plantar algarrobillos:

Elegir aquellos arbolillos que iba a plantar, hacer todo pausado, dar con la azada en tierra centrado en ello haciendo el agujero justo, preparar la tierra para el arbolillo, buscar piedras para rodear el arbolillo y que quedara señalado, cubrirlo con cariño, regarlo.

He estado tan feliz que tras varios años he vuelto a sacar mis herramientas para trabajar el cuero, y ahí sentado en el suelo frente a la chimenea he sentido el dulce calor mientras volvía a sentir en mis manos el trabajo artesano.

La conciencia la trabaja la atención porque estoy centrado en esos momentos, es decir trato de entregarme de lleno al acto, sin egoísmo, sin cavilaciones, seguro de mi entrega, y por ello eso da luz al acto, y por ello el acto es "vivo".

Es importante trabajar la no ilusión, me refiero a las percepciones erróneas, entregándose con plena conciencia al acto, al momento, de modo que la tiniebla no empañe ni condicione el acto "vivo". Eso significa no estar perdido en la cabeza sin vivir el acto, la emoción, el sentimiento, el momento. No estar perdido en un bosque de sombras y de niebla que no son el presente.

Educándome a  estar centrado en lo que soy  en el acto, en la emoción,  en el sentimiento; así el momento tiene otro sabor, me doy cuenta que degusto la vida.

Un buen truco, yo diría que un extraordinario truco, es entregarse de lleno a los pequeños actos cotidianos con plena presencia. Si te hablo, te hablo, y sé lo que digo, no hablo por hablar. Si me enjabono en la ducha siento el jabón que frota mi piel. Si me miras te miro...

De ese modo la vida adquiere presencia, sentido, sin las brumas de aquello que no es y que emana de una mente dispersa.

"A veces la luz de la conciencia muestra un todo sin discriminar y ello me muestra lo que yo soy, y eso a veces me sorprende, y a veces me digo: "¿Sería yo más feliz con el zapping de la inconsciencia, tumbado y muerto en vida, colonizado?"."
                                                                                            Carlos hablando con Harold

RADIO FUTURA semilla negra 


viernes, diciembre 02, 2011

Tu rayo de sol viene


"Tu rayo de sol viene, con los brazos abiertos,
a esta tierra mía, y se pasa el día en mi puerta.
Luego, a la vuelta, te lleva a tus pies
nubes hechas de mis lágrimas,
de mis suspiros y de mis canciones.

Enamorado y alegre, tú rodeas tu pecho estrellado
con ese manto de nubes de niebla,
y lo pliegas innumerablemente,
y lo pintas de colores infinitos.

Es tan ligero, tan suave, tan tiernamente lloroso,
tan oscuro, que tú, sereno y sin mancha, lo amas.
Así puedes velar tu terrible resplandor blanco
con sus patéticas sombras.

Ofrenda Lírica 68
Rabindranath Tagore
"Cuanto tiempo dura mi viaje"




The Doors - Roadhouse blues 

miércoles, noviembre 30, 2011

Mi pequeño Poirot



Contaminado de dolor. Lleno de esperanza. Aceptar. Comprender. Andar por el camino. Entregarse sin miedo. Alegría.



Mi pequeño Poirot busco tumbarse al sol. En ese momento sabía que iba a morir. Ha estado enfermo desde que me marche del campo.



Pequeño Poirot te acurruque en mi brazos y lloré a moco tendido. Los dos al sol. Tú sabiendo. Yo también. Rodeados de los frutales que crecen, de los pájaros que cantan, de las gallinas que picotean entre la maleza que ha traído el otoño.



Juega y juega con Platero,
corre tras las palomas por las praderas verdes llenas de margaritas,
cuida del Prana que es pequeño y vulnerable,
persigue a los ratones en el pajar
duerme boca arriba y mira las estrellas.
Sé curioso, amoroso y perseverante.
Ven conmigo:
ayúdame a encender el fuego
a traer la leña.
Ser sensible:
parezco un tonto
plantando alcornoques y encinas
tan pequeños, tan minúsculos.
Con ese crecer tan lento,
como degustando la vida.
El cielo está naranja.

Commodores-Nightshift







miércoles, noviembre 23, 2011

Aparigraha, la no acumulación (ética del yoga)



"Así que sean cuales sean los pensamientos y emociones que surjan, déjalos llegar e irse como las olas del mar. Sea cual sea lo que te sorprenda pensando, deja que el pensamiento brote y se asiente sin presiones. No intentes asirlo ni lo alientes ni te complazcas en él; no te aferres a él ni intentes plasmarlo. No sigas los pensamientos ni los provoques; sé como un mar que contemplara sus olas, o como el cielo que contempla las nubes que lo cruzan"
       
                                                            Sogyal Rinpoché

Algunos artículos atrás comentamos que íbamos hablar de Yama y Niyama, vamos a empezar hablando de Aparigraha.

Comentaba que para mí Yama y Niyama hacían un todo, y su comprensión surgía y emanaba directamente de la práctica con la esterilla o por lo menos así lo he asimilado. Todo ello supone un permanente indagar, un escalonado interior.

Aparigraga significa "no acumular".

Materialmente estamos en una sociedad en la que acumular nos satisface, el estar llenos, de lo que sea. Acumulamos sin sentido, una parte se queda sin ser usada, otra se queda en el trastero, otra va a la basura, pero lo sustituyo de inmediato y poco de ello uso habitualmente. Acumulo pues existo podríamos decir.

Pocas veces nos paramos a meditar sobre el porqué acumulo tantas cosas materiales.

El acumular surge mucho de llenar un vacío que nos horroriza, de comprar compulsivamente y pensar que nos apacigua.

Acumular implicar poseer, si poseo soy, si soy acumulando delimito lo mío, y te recuerdo que no es tuyo, y por todos los medios no quiero perder aquello que es mío.

Podemos poner muchos ejemplos de aparigraha:  tengo la nevera llena a reventar porque he llenado el carrito de compra a reventar.

Miedo a no tener, miedo a no comer.

Resulta hermoso simplificar, tener lo justo, ir educándote en el desprendimiento, poco a poco, sin desfallecer, de un modo tranquilo. Tener materialmente sólo aquello que te resulta indispensable o justo, reflexionar que si tienes de más es importante ahondar en la generosidad de no acumular. Reciclar todo aquello que puedas, y si no quieres algo dáselo a personas que lo necesiten.

Vaciarte de lo sobrante, pues con ello ahondaras más en ti. Lo más grosero es lo material, empezar por darte cuenta.

Vacía tu mochila. Si tienes poco, tendrás poco miedo a perder ese poco.

Emocionalmente puedo llenarme de emociones que no sean saludables para mi espíritu, para mi cuerpo, para mi salud. Puedo también estar todo el día dando vueltas en un bucle permanente de conversaciones repetitivas, que no son más que discos usados, y perderme lo que tengo delante, mi realidad, mi presente.

Darme cuenta de aquellas emociones reiterativas, para vaciarme igualmente de ellas, para liberar la mente de pesos inútiles, de sufrimientos pesados.

Abrir mi universo emocional a la vida, no permanecer dando vueltas en lo acumulado, abrir mi ser para no dejar de construirme, disfrutar de lo no encajonado, de aquello que surge del imprevisto, de lo espontáneo de  ti mismo.

Se espontáneo, baila
Se espontáneo, vive
La espontaneidad es un territorio virgen por descubrir
Se generoso, entrega tus emociones
Puedes dar, puedes recibir, puedes fluir

En la esterilla, trato de mantener la equidad de las partes, de no cargarme de tensiones de más, de tener mi respiración tranquila sin acelerarla, de no dar más peso a unas partes que a otras. De no acumular ego por las figuras de las asanas. De disfrutar del viaje de la clase sin cargas, aligerándome todo lo que pueda. Curiosamente, tras el Savasana, mi mente y mi cuerpo se encuentran vacíos.



Qué bonito el pavo real que viene a ver como cepillo a Coquelico, que bonito cuando abre las alas y me regala su plumaje de colores, me lo da de corazón.

Los Aslandticos - De momento

miércoles, noviembre 09, 2011

Cepillando a Coquelico


Es lo que debes hacer:amar la tierra, el sol
y los animales, desdeñar las riquezas,
dar limosna a todo el que pide, estar presente
para el estúpido y para el loco,
dedicar ganancias y trabajo a los demás,
odiar a los tiranos, hablar sin implicar a Dios,
tener paciencia e indulgencia con la gente...
reconsiderar todo lo que se nos ha dicho en la escuela,
en la iglesia o en cualquier libro,
descartar lo que representa un insulto para el alma
y tu carne se convertirá en un gran poema
  
                                                    Walt Whitman

Alguna vez he comentado que cuando Coquelico llego a casa desde la Sierra de Aracena, era una burrita salvaje.

El primer paso era acercarme sin que saliera huyendo. Eso fue una labor de meses.

El segundo paso fue colocarle un "collarsito", lo tuvimos que hacer entre tres personas encerrándola en la cuadra, un lugar al que sólo va a comer pues siempre anda suelta.

El tercer paso fue atar una pequeña cuerda a ese collarsito, de modo que yo pudiera coger la cuerdita y sujetarla un momentito y empezar a andar a su lado, los dos.

Lo que cuento fueron meses y meses de constancia en ganarme su confianza para acercarme a ella, aquí escrito, en el blog, son tres líneas.

Coquelico significa amapola en francés.

Y por fin, ya iba andando al lado mío por los campos mientras la sujetaba. Ya la acaricio y me busca.

Pero seguía muy mimosa y muy caprichosa, y a la mínima suelta una patada de artes marciales, si te pones detrás suyo o muy pegada a su lado.

Así que me he ido enterando los siguientes pasos de la doma; decir que en mi vida he domado una burra, pero de momento no voy mal.

y los siguientes pasos son:

Dedicarle mucho tiempo, dedicarle espacio para cepillarla con un cepillo, todos los días a ser posible. Antes de eso elegir un lugar bonito donde se la ata; así que la ato al árbol más bonito, y todos los días la cepillo. El truquillo es ir avanzando de la cabeza al lomo, el problema es que ella va dando la confianza, y desde la mitad del lomo para atrás, hacia los cuartos traseros, cepillarla supone ganarte una patada.
Pero bueno, soy perseverante.

Y voy avanzando.

La cepillo apaciblemente en este otoño verde, Mariano el burro nos mira, los gallos cantan, y yo cepillo y cepillo.

De vez en cuando, de un modo mágico aparece un pavo real, que aterriza de un modo nada mágico en el tejado, y se queda mirando como cepillo a Coquelico.

A ratos descanso y aprovecho para abonar algún arbolillo.

Otro aspecto de la doma es que debo ir acostumbrándola  a que lleve algo encima. Así que después de cepillarla un ratito, le pongo una manta encima, y se cabrea, pero ya va bien.

Me han dicho que en el cepillado hay que hablarla mucho, con cariño, con palabras de afecto. Ella según mi tono de voz mueve las orejitas como si fueran un radar, e interpreta y siente.

De momento estoy ahí, más adelante debería poder ponerme detrás de ella sin que me pegara una patada, pero creo que para eso faltan meses.

Tenga que sacarla mucho a pasear y mucho "manoseo", que es lo que dicen los hombres mayores, es decir dedicarle tiempo, para que ella se vaya sintiendo cómoda.

Esta semana se me ha ocurrido atar dos canastos y colocárselos, y traer leña hacia la casa, así la acostumbro al peso. Veremos que pasa.

Ella siempre alerta, yo siempre alerta. Los dos alertas y relajados, ambos sin tiempo dedicados a domarnos en un contacto ancestral, con un animal extraordinario, el burro, que está desapareciendo, pues las maquinas lo ocupan todo. Ya no hay tiempo para la doma, ya no hay tiempo para nada.

Que falacia más grande, que mentira tan atroz. El tiempo como castrador y ente productivo, como guillotina permanente de una proyección sin sentido.

¿Quién cepilla a quién?
la confianza como abandono
el abandono como un descubrir
mi mano cepilla
Coquelico pestañea.
Voy por el lado derecho,
Voy por el lado izquierdo.
Los árboles y la hierva cargados de rocío,
y mi mente sigue empañada.
¿Quién cepilla a quién?
¿Quién doma? ¿Que doma?

Prince - Purple Rain
http://www.youtube.com/watch?v=KAUuqy09mOs&feature=related

domingo, noviembre 06, 2011

Muladhara y la Tierra


Y el otro tema del Retiro de Otoño fue hablar del chakra raíz, huyendo de esoterismos, de historias sin sentido. Muladhara representado como el enraizarnos, el sentir donde pisamos, donde estamos, observar nuestra realidad en ese momento.

La postura de Tadasana, la montaña, como asana-símbolo. Sentir mis pies, mis tobillos, mis rodillas...mi cuerpo, ajustar lo que soy en ese momento. Ver de cara, ver el mundo de frente. Sentir la tierra, sentir mis raíces, darme cuenta que me nutre la tierra, que el cielo sujeta mi cabeza, mi gravedad.

Mis pies como algo diminuto y poderoso, mis pies liberados de los yugos que le aprisionan. Mis pies en tierra me dan seguridad, me apaciguan, me dan confianza.

La tierra como presencia. Como presente de saber que estoy pisando. La tierra como elemento de paz, cada pisada es paz.

La tierra como algo físico que puedo tocar, la tierra con la raíz, mis pies que se hunden en las profundidades y se nutren de otras raíces.

Muladhara que me lleva a la verticalidad, la semilla que nace en la base de la columna. Semilla que brota.


Sentirme equilibrado y centrado dentro de un desequilibrio permanente producido por la gravedad y las emociones. Arraigado en lo que soy. Sujeto al suelo. Sí me siento realmente sujeto a tierra, puedo ser suave y fuerte, alto y bajo, estar y no estar, puedo ser invisible aunque esté presente. Porque sentir la raíz es tener plena presencia.

Muladhara como elemento que desecha aquello que no soy, situado en las cloacas de nuestro ser. Aprender a desechar aquello que pesa para sentirse ligero, sin tanta carga.



LLueve, hace sol, hace ventisca, es de noche, pero curioso, permanezco arraigado a la arena, abrigado en sus brazos, soy un grano de arena más... 

Acdc - Thunderstruck - Angus Young - (Live Donnington)

Bailando sin collar



Nunca he llevado collar, siempre he vagado libre, aquí, allí, en el centro, en el norte, allende de los mares, y ahora en el sur.

Libre y sólo bajo un olivo, sin dependencias.

Libre bajo una higuera bajo un cielo estrellado cuajado de estrellas en el cerro Negro alpujarreño.

Libre en Malasaña.

Libre en lo alto de un acantilado, desde el fondo de una cueva, en el Cabo de Gata, mirando ese horizonte pleno.

Libre en Caños, desnudo bajo gotas de luz.

Libre andando por el desierto de Pakatnamu, en el norte del Perú entre pirámides huecas y huesos que hablan.

Libre, cruzando la pampa, mirando hacia arriba los Andes.

Libre en la densidad del bosque gallego, de los zorros y de las meigas.

Libre en mis pisadas, en mi mirada, en mis gestos y en mis actos, libre en pensamiento.

Libre en mi trabajo,  libre del tiempo, libre a ratos de condicionarme y creérme el cuento, prefiero vivir relajado.

Libre en el mar esperando la ola.

Libre en el campo cepillando a Coquelico.

Libre viviendo, libre en la muerte, libre en la enfermedad.

No colonizado ni  encolerizado. No sujeto.

Me encanta bailar, oohhhhhhhhhhhhh el soul y un poquillo de rock

Libre al bailar.

Mi cuerpo sensible traza dibujos sin seguir una guía, liberado de rutinas, sin corsesssssssssssss. Todo se mueve y siente.

Otoño me pone melancólico,  pero sólo por un rato, entonces reacciono y bailo!!!

Me gusta estar sólo en este momento, y sentir cada instante.

Vivir, bailar, disfrutar tras dos meses yoguicos a tope.

Cielo de otoño en Huelva, nubes que son algodones, las praderas verdes, el mar con olas, las playas desiertas. Los pájaros no paran de revolotear.

Ahí va mi pequeño homenaje que me he dado tras un retiro dedicado al silencio.

Chuck Berry - Johnny B. Goode live 



sábado, noviembre 05, 2011

Retiro de Otoño: el silencio entre el caer de las castañas


Y hace dos semanas tuvimos el Retiro de Otoño y ahondamos en dos temas: por un lado iniciamos los chakras con Muladhara, y por otro profundizamos en una aproximación al silencio.

El silencio como un estado de ser, como una parte de nosotros que está ahí, y sólo mediante la escucha, cabe descubrirlo. Una escucha interna, una escucha que nace de crear unas condiciones donde el ruido interno, "tanto hacer", "tanto pensamiento" se apaciguan y se llenan de calma, y entonces es posible esa escucha de silencio. Un silencio que habla, acompaña, reubica, y se hace indispensable. Es un estado de paz, es un silencio pacífico.

Un silencio que crea espacio, que da libertad, que te hace contactar con lo íntimo de lo que eres. Un silencio insondable como un mar y un cielo que te inundan y te ayudan a estar ahí, atento.

El retiro de Otoño lo solemos celebrar en la Sierra de Aracena, llovía a veces, y nos encontrábamos rodeados de olivos y castaños en un viejo molino restaurado. Todo el verdor, toda la luz, todos los ruidos de la naturaleza alimentaban nuestro silencio interno, nos permitían comprender.

En mi caso, sin silencio no puedo sentir, me hace falta para nutrir mi corazón, para alimentar mi alma, por eso salí muy satisfecho del grupo y del trabajo, de lo que creamos y de lo que ahí nació.

He traído pequeños castañitos y laurelitos a Beas, he plantado algunos, veremos si hay suerte.

juan luis guerra--- ojala que llueva cafe 

lunes, octubre 17, 2011

Andando por la playa


"Permanece firmemente establecido en el Yoga, oh Arjuna, emprende acciones, aparta el apego y permanece impasible y ecuánime tanto en el éxito como en el fracaso. La ecuanimidad recibe el nombre de Yoga."

cap.2/48 Bhagabad Gita

Hace 2.500 años, es decir hace muchísimos, muchísimos años, los hombres ya eran sabios, y creo que no tan distraídos en lo externo, dedicaron tiempo en ahondar en lo interno. De ahí surgió esta gran obra, y he cogido un pequeño párrafo que tiene que ver con ideas, sensaciones que me rondan desde hace tiempo y que he ido plasmando en el blog.


Desde hace un tiempo, los domingos trato de ir a la playa, y pegarme un baño reponedor. Voy a una playa muy hermosa donde no hay mucha gente y hay unos increíbles acantilados.  Cada vez que voy  me doy unos baños estupendos, o corro olitas encima de una tabla de body surf. Luego ando por la playa. Siento la arena en los pies. Miro las conchas. Levanto la vista y veo el horizonte por un lado y los acantilados por otro. Todo ello me recoloca de las clases de yoga, de los cursos de formación, de la cotidianeidad, de lo habitual. Digamos que "bajo a tierra", y si hay alguna agujeta por las clases, luego me encuentro mejor; y si hay temas que me rondan o me preocupan, el pisar la arena me reubica.



A veces la mente nos pone un filtro de blanco y negro, y entramos en un bucle. Y cuando pisamos toda nuestra realidad es gris. Nos resulta difícil salir de ello.

Posiblemente el yoga sea una herramienta estupenda para dar paletadas de color, para distanciarnos un poco a veces de tanto bucle gris, para educar la mente en aspectos que nos permitan crecer interiormente, para ponernos en contacto con nosotros de un modo fluido, y no quedarnos estancados. Para ver por igual desde un centro que tiene solidez.



Corremos tanto en busca de algo que no existe que perdemos de vista nuestro pies, perdemos de vista la sensación de pisar la tierra, de sentirnos en ese momento plenos con nuestro presente, de valorar y entregarnos plenamente a ese momento, sin estar tan condicionados por aquello que nos paso, o por alcanzar algo que pensamos que nos va llenar. Es decir, muchas veces no nos damos cuenta y desperdiciamos nuestro presente por no estar presentes.  Y la vida pasa.


A veces, ahí dentro en el mar, flotando, mientras espero una buena ola, noto como el agua inconmensurable me mece, y me doy cuenta que soy algo pequeño, y siento que el agua me relaja y que cuanto más relajado estoy, mejor floto. A veces la fuerza de la ola puede conmigo, pero confío en mis fuerzas, me siento bien, y no pasa nada. Todo tiene más color cuando uno aprende a flotar, ante las olas grandes, o las olas pequeñas, ante aquello que la inmensidad el mar me quiera traer, yo lo acepto, me adecuo, me adapto, y vuelvo a la orilla, agotado, pero feliz de sentir tierra, de haber sido uno con el mar.

Jack Johnson - Breakdown 

ah
 y voy a repetir un video que me encanta y creo que enlaza con lo escrito

Jack Johnson - You And Your Heart 

jueves, octubre 13, 2011

¡Desconectado! ¡Qué maravilla!

Hace unos días el router hizo pluff, y dejo de funcionar. El router reparte internet en casa, y han tardado varios días en traer uno nuevo, y aquí estoy de nuevo "conectado".

Desde niño me han gustado las palabras, bien, significado de conectado, ¿conectado a qué? Me gusta internet como herramienta, desde sus inicios y la disfruto, pero si no estoy conectado ¿Caerá el mundo de repente, y moriré aplastado? ¿Si estoy conectado significa que estoy pleno por estar en contacto y en plena conexión con mis semejantes? ¿Estoy conectado porque esta pantalla es un escaparate, un espejo?  y si me desconecto ¿El vacio se apoderara de mí?

La verdad es que son unas series de preguntas existenciales que me han llenado de congoja, de horror, de sentirme desplazado al estar unos días sin conexión, je.

No me ha llegado ningún correo de ninguna red social contándome algo del escaparate, ni tampoco he publicado en mi blog, no he contestado correos de amigos, y correos de trabajo, no he visto muchas cosas que veo por la pequeña pantalla al estar conectado.

Han sido unos días de dieta sin conexión. Salvo un breve momento en un bar inalámbrico.

Y no ha pasado nada. Bueno sí:

Planté unos almendros, y me costó mucho ahondar en la tierra. Quede con unos amigos, y pase el día con ellos, charlamos, reímos, compartimos. Estuve dando unos paseos por el campo. Otro día me estuve bañando en la playa.

A veces, es tan bueno desconectar para conectar. Y ya hablando un poco más sobre el tema resulta interesante que a veces la conexión por internet se convierta en nuestro único contacto con el otro. Conozco muchas personas donde esto es una realidad, y hoy sólo propongo que veamos que hay otras realidades para estar conectado, sin estar tan pendientes de un teléfono de última generación o de una pantalla inacabable despierta las 24 horas.

Hablo de estar conectado a un amigo, a un paseo para sentir  tu conexión con tus pies, a  tener en una conversación tu  plena atención conectada  en el otro, con el que estas comiendo, y no en la blackberry, o estar conectado contigo pintando, bailando, o meditando.

Es decir la inmediatez de la conexión telefónica o de internet, nos come la atención de lo que tenemos delante, y nos hace perdernos un cara a cara real, un cara a cara que permita acariciar con una mirada o con una sonrisa.

Hablábamos el otro día de fragmentos. Tanta información fragmenta. Estar disponible tecnológicamente permanentemente fragmenta también.

Ni me gusta contestar de inmediato a los correos o emails, ni me gusta salir corriendo a coger un teléfono, o si estoy en algo agradable, romper con ello para contestar el teléfono. Es decir no me gusta estar permanentemente en el juego de la inmediatez, de vez en cuando me gusta "escaquearme", y ver que puedo "liberarme" por un rato. Hmm no quiero estar siempre localizado.

Planté los almendros mientras el pequeño Poirot me miraba, y yo le decía, "Poirot en primavera cuando el almendro se encuentre todo florido sentiremos un despertar de alegría"

Sería bueno desconectar de vez en cuando para conectar un poco más con nosotros y con los demás. Descansar de tanta información, de tanta dependencia tecnológica.

Ah, prometo aplicarme el cuento.

LA MÚSICA CUBANA - IBRAHIM FERRER
http://www.youtube.com/watch?v=6x6T5kjXPio&feature=related

miércoles, octubre 05, 2011

La equidad entre opuestos

          "Cuanto más firmes son nuestras fronteras, más encarnizadas son nuestras batallas"

                                                                                                                            KenWilber


¿Hay diferencia entre el sí y el no?
¿Hay diferencia entre el bien y el mal?
¿Debo temer lo que los hombres temen? ¡Qué desatino!
Tener y no tener nacen juntos
Difícil y fácil se complementan
Entre largo y corto hay contraste
Alto y bajo uno a otro se apoyan
El frente y el dorso se siguen
                                
                                                    Lao Tse


Cuando partimos del centro de la esterilla para hacer asana, y realizamos asana hacia un lado y otro, hacia el lado derecho y luego hacia el izquierdo por ejemplo en una postura de pie. Al hacerla normalmente nos partimos mentalmente en la mitad, y toda nuestra atención va a la parte hacia la cual hemos girado o hemos ido.

Resulta curioso. Haces la postura a un lado pero te olvidas del otro. Das más peso a un lado, pones más tono en un lado, e incluso la respiración marca más el espacio donde tienes tu atención, tu dirección.

 Poco a poco nos damos cuenta de la importancia de la otra mitad, "de la parte de atrás", y que todo ha de tener atención. Es como si sólo dialogáramos con una de las partes pero al ir dándonos cuenta nos damos cuenta de la otra parte, vamos ampliando la conciencia.

El hecho es que la asana al hacerse ha de mantener su equidad entre ambas partes, y el paso por el centro al ir hacia un lado u otro me recuerda permanentemente eso.

Lo importante es ir incorporando una de las partes, la olvidada, y con ello construir asana de un modo único, no sin partes que no dialogan, sino donde todas se apoyan y se alimentan, surge entonces una atención al todo, pues no me encierro en un sentir sólo de una parte.

Todo esto parece un trabalenguas.

Para estar cómodo has de comprender lo que es estar incomodo.
Para amar has de haber sentido el desamor.
Si vives es porque algún día vas a morir
La noche es hermosa porque el día también lo es
¿Quién persigue a quién, la luna al sol o el sol a la luna?

Nuestra sociedad, nuestra educación, nuestra mente, sólo ahonda en el lado "placentero" en un pozo sin fin que acaba en frustraciones permanentes y vacios existenciales llenos de cargas de profundidad.

Para mantener ese estado "placentero" surge el "pastilleo", y demás sustitutivos como el colonialismo televisivo o las modas borregueras.

Todo es necesario, nada es indispensable.

Al querer sólo a una parte, queremos olvidar a la otra, negarla, eludirla, y trazamos un mapa fronterizo con aquello donde estamos cómodos, a gusto, felices. Un castillo sólo para nosotros con una buena fosa llena de agua.

La frontera como división, como lucha entre opuestos, como dualidad donde cada parte es rey en su reino y sólo cabe la confrontación entre las partes.

La asana en yoga me enseña a alimentarme del todo para comprender a cada parte en particular. Me enriquece aceptar lo que no me gusta pues con ello abro puertas a lo que antes desconocía. Abre horizontes en lugar de cerrarlos en demarcaciones combativas. Amplía miras para ahondar hacia el núcleo. Diluye el conflicto porque acepta al otro y le da la mano.

John Lennon - Imagine 

Elton John - Imagine

martes, octubre 04, 2011

Poirot el perseverante



Hace algunos años el hijo de una alumna enfermó gravemente,  y su pequeño cachorro, Poirot lo trajeron a casa pues toda la familia tuvo que marcharse fuera de Huelva. El hijo de la alumna ya se encuentra bien y Poirot se quedo conmigo.

Desde entonces el Poirot ha convivido con todos con una alegría permanente, una energía inagotable, una lealtad inquebrantable. Cariñoso, juguetón y muy testarudo.

Tengo otro perro llamado Prana, cuando era cachorro y a pesar que Poirot no era su padre, se dedicó día y noche a cuidarle, a estar atento a que no se hiciera daño, a jugar, a enseñarle los trucos para ir tirando en el campo.

                                                                  
Cuando las palomas volaban alrededor de casa en bandada, desde tierra Poirot las perseguía corriendo y corriendo sin parar.

La imagen de un pequeño ser que parecía un correcaminos persiguiendo algo que no iba alcanzar, sin notar el esfuerzo, me alucinaba. Desde lo alto las palomas parecían seguirle el juego. Se creaba un magnetismo, una relación, una vibración entre las aves del cielo y el Poirot en tierra.

Cuando voy a la playa corro como Poirot:

y me lleno de felicidad, me siento libre y miro al cielo buscando las palomas.



Poirot siempre ha tenido una relación especial con los burros. Le ha encantado jugar con ellos, chincharles, arriesgarse una y otra vez a recibir una patada, a provocarles para que vayan detrás de él.

El pequeño Poirot ha enfermado pero yo sigo feliz, pues a pesar de no sentir ya su vitalidad, de sentir su tristeza porque es consciente de que no se encuentra bien, mantiene una alegría digna, un saber estar, una hechura de aceptar lo que es y vivirlo sin demasiada queja.

He ahondado en mi atención y mis cariños hacia su pequeño "cuerpesito", y los dos ahí, sentados uno junto al otro, nos comprendemos y compartimos.

Eurythmics - Here Comes the Rain Again (live)



domingo, octubre 02, 2011

Atención y felicidad



Estas semanas estamos hablando de aspectos del yoga que nos pueden ayudar a mejorar nuestra vida. Hoy comentaremos brevemente el tema de la atención y felicidad.

Supongamos que pensamos que nuestra mente va por libre, también que todo lo que dice es cierto y también que nuestro cuerpo en realidad no tiene casi relación con nosotros. Que somos un marcianito colocado dentro de nuestra cabeza y lo demás nos estorba.

El yoga va creando unas relaciones amigables entre las diferentes partes del cuerpo: siento el pie, la pierna, la rodilla, el gemelo, etc. Es decir voy cartografiando mi cuerpo. Hmm, interesante, es decir no soy sólo ese pequeño ser metido en la cabecita, soy algo más.

Por otro lado nos pasamos todo el día respirando, pero no somos conscientes de la respiración, al menos que nos de la ansiedad y entonces nos damos cuenta que casi no respiramos.

Con el yoga vamos uniendo el cuerpo a la mente mediante la respiración. Esa mente dictatorial que va a mil por hora se va dando cuenta que no es nuestra dueña y se va haciendo amiga del cuerpo, y por otro lado la respiración me va abriendo espacios en mi cuerpo, hmmmmmm y me noto menos "apretao". También me doy cuenta que todo lo que pienso no es cierto, y no tengo porque hacer ni dejarme invadir por sentimiento dañinos de todo lo que me viene a la cabeza.

La respiración nos calma y nos crea nexos de unión con nosotros, algo completamente olvidado por el permanente hacer y por la sensación de que siempre nos falta tiempo. Sí, nos falta tiempo de estar con nosotros.

Una vez creados los nexos, la unión -mente, respiración, cuerpo-, una vez creado el dialogo, aparece la calma. Hemos transformado la experiencia. Hemos dejado de estar ciegos. Surge una sonrisa interior.

Somos producto de lo que hacemos, y si estamos permanentemente atentos a lo externo, sin dedicar un rato a crear relaciones internas entre nuestras partes, estaremos fragmentados. Por eso es hermoso ahondar para luego florecer.

Si uno genera nervios, emite vibración de nervios.
Si uno respira paz, emite paz.
Uno atrae lo que emite.

Si mi mente fragmentada se alimenta de la irritación, del enfado, de la infelicidad, esa rutina es la que seré y me iré aislando.

Si me mente, mi cuerpo, mi respiración fluyen al unísono me adaptaré mejor al día a día, sentiré teniendo parámetros más objetivos. Y si a mi atención la acostumbro a disfrutar de lo que me hace feliz, tendré mayor facilidad para generar dicho estado.

El yoga genera un estado de atención permanente, que se encuentra relacionado con un estado de calma y relajación, donde tiene una íntima razón de ser una respiración profunda y tranquila. Todo ello te permite ver con mayor claridad pues el terreno que pisas es  firme, y desde ahí se ve el horizonte con toda su belleza, y hay espacio, espacio por todos lados.


Celia Cruz - Guantanamera 


domingo, septiembre 25, 2011

Centro y dispersión



"En la vida tribal, uno de ve forzado a vivir despacio, experimentar el momento presente y comunicarse con la tierra y la naturaleza. Uno está obligado a ser paciente, pues nadie parece encontrar sentido a apresurarse."         
Comentarios sobre el pueblo dagara (Ghana, Costa de Marfil y Togo)
                                                                                         Sobonfu Somé

La práctica del yoga genera un estado de "centro" y uno es más consciente de su "dispersión". Genera una actitud interna que uno mismo va reconociendo.

Uno puede llegar al yoga por mil razones, pero hace falta ya una actitud previa, una disposición para poder estar con uno mismo y darnos cuenta de nuestra dispersión, darnos cuenta que podemos estar centrados. Para ello es fundamental entrar en contacto con la calma.

Es como si llegáramos a clase fragmentados, como si fuerámos un puzle vital, y sucesivamente las clases van formando una unidad en nosotros. Llegamos en dispersión, luego caminamos en calma y con la mirada al frente. Pasamos de actividades externas cargadas de pasión a otra interna.

Cuando realizamos posturas, por ejemplo de pie, hacemos una postura a un lado, pasamos por el centro, y vamos al otro lado, luego volvemos al centro, cerramos y sentimos. Todo ello es una metafora. Uno parte del centro de la esterilla, se abre y vuelve, se abre y vuelve. Todo parte del centro. No es por tanto sólo un centro físico, es también un centro emocional, respiratorio, es un espacio de calma, un lugar de mayor reajuste. Por ello es importante que cuando vayamos de un lado a otro, no estemos dispersos, que el centro nos permite, nos da lugar para ajustar la postura, ajustar lo que somos, antes de pasar al otro lado. Siempre hay tiempo para sentir, para ser.

 Hay que huir de la mecanización de la postura, por ello la respiración siempre nos recuerda nuestro momento presente y la tierra virgen que pisamos en ese momento. Surge algo nuevo en cada momento, sólo hay que estar ahí para "verlo".

Luego ya puedes estar de pie, sentado, tumbado o como quieras, pero el espíritu de tu centro no lo pierdes.

Desde lo interno, desde ahí nos damos cuenta de nuestra fragilidad, nos hacemos responsables de lo que somos.

Por eso digo mil veces que esto del yoga no es cuestión de algo externo, es una experiencia empírica interna donde la calma va naciendo, donde el estar centrados nos pule, donde se abre ese espacio de sentir, donde te sientes lo que eres.

Ese continuo reajuste, ese continuo volver al centro se proyecta en nuestra vidas, y uno se da cuenta entonces cuando es un zombi y cuando es un ser vivo, cuando vivimos en dispersión y cuando no.

No es posible estar viviendo permanentemente centrados pero el yoga si abre la llave para que te des cuenta de esas dos cualidades que se atraen y se repelen, que se unen y se separan, y la práctica las convierte en una por mayor tiempo, te da unicidad.

El estar centrado crea mayores condiciones para ser consciente de lo que es importante en nuestra vida, nos permite por ejemplo llevar la atención a los momentos que nos traen mayor felicidad. Nos permite reajustarnos, adaptarnos con mayor facilidad en nuestra vida cotidiana.

Love Has Finally Come At Last - Bobby Womak


domingo, septiembre 18, 2011

¿Yoga? ¿Qué es eso?




Muchas veces se tiene la idea que el yoga es algo en lo cual permaneces estático mientras piensas en las musarañas o en que vas a poner de cenar esta noche. Y así se pasan las horas, y uno sigue alucinando en mil y un cosas, y de repente, por arte de magia, uno es flexible y guapo.

Bueno, puede ser, pero voy a intentar explicar algo sobre el tema.

Normalmente el yoga que practicamos en general es Hatha Yoga, es decir un yoga basado en posturas o asanas.

Toda clase tiene un sentido, un camino, un recorrido. Y las posturas se van complementando unas a otras para ayudarse, para equilibrarse, para que no nos hagamos daño, y para que todo aquello que se mueve internamente al realizarlas: la respiración, los músculos, los órganos, las emociones se equilibren, se sientan bien.

Hay que aprender poco a poco las posturas, usamos los pesos y contrapesos del cuerpo para "mantener" la postura. Uno va "comprendiendo" la postura. Es decir no se basa en una cuestión de flexibilidad.

Uno claro que estira, pero el yoga no es una clase de estiramientos. Uno se pone fuerte, sí, pero no es una clase para tener musculitos para mostrar.

Es más interesante alcanzar la calma, y es maravilloso comprender tu cuerpo,  y es cojonudo saber que respiras.

Claro, ¿Cómo haciendo sólo unas posturitas no sólo me cambia el cuerpo sino mi mente, mis emociones, mi respiración? ¿Cómo haciendo yoga surgen cualidades buenas de mi interior?.....podríamos seguir pero creo que:

Es fundamental que "sientas", es decir que llegues a "sentir". Uno en calma "siente", surge "una escucha", un "estado de ser". Ello nace de una permanente búsqueda de un centro, de un espacio interno donde uno se encuentra a gusto, se encuentra en paz.

Y sí, puedes hacer un yoga tranquilo, dinámico, muy meditativo, todo lo que nos quieran vender, pero la idea es que conectes contigo, que te sientas, y que disfrutes de algo que surge de tu corazón, de las profundidades de ti mismo, y que esas capas de sentir las traigas a la superficie.

Es importante tener la experiencia de "sentir" una clase de yoga, no creer en profetas ni en escuelas, es importante darte cuenta, eso es yoga, darte cuenta, tener conciencia, vivirlo y sentirlo. Tu cuerpo, tus pensamientos, tus emociones, el aire... y darte cuenta poco a poco de muchas circunstancias, cualidades que te pueden ayudar en tu vida, en tu viaje.

No es tiempo de sentimientos podríamos decir, bueno eso es otro tema. Por más que con mil máscaras escondamos nuestro corazón, no hay modo no evadirse de ello. El yoga es buen viaje. Sólo hay que empezar.

Una cabecita asoma entre las olas. Cuando me encuentro en calma, y a pesar de la agitación de las olas, puedo nadar. Me gusta.

Craig Armstrong: Let's go out tonight





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