miércoles, enero 26, 2011

Lentitoooooooooooooooo ¡Qué prisa tienes!


  • Bosteza más. Que ricas son las siestas. Túmbate. No pasa nada. Duerme a pierna suelta como el Poirot

  •  El trabajo no lo es todo, aprende a desapegarte un poco de él. Que no te "coma" tu espacio personal, ni te haga creer que lo es todo

  • La prisa comprime, lo lento da espacio

  • Si desaceleras podrás ver con más claridad


  • La industrialización, el consumo sin sentido, las hipotecas, las letras, el acumular trae la prisa. Simplemente prueba a ver que necesitas. Consume lo que te hace falta. Para ello  es indispensable estar en paz contigo

  • No eres más por tener más. La tortuga llego antes que la liebre

  • El orgullo no nos permite estar en paz, no nos engañemos, y reconozcamos la humildad que hay en nosotros: tanto ego nos aleja de nuestro corazón.

  • La no reacción es sabia, experiméntala. El juego acción-reacción resulta una rutina previsible, y muchas veces dañina hacia ti, y hacia los demás.

  • El ansia de competir, el afán por ser más que el otro, practicar la no ética nos deshumaniza. Escucha tu corazón y prueba ir rompiendo o transformando las capas de tu cebolla.

  • Insisto, soy muy "pesao": baila y ama más.

  • Amar es maravilloso, prueba hacerlo a cada momento.



  • El tiempo se puede convertir en un dictador que te encarcele en sus ansias de ir rápido por la vida, y esa rutina se auto alimenta. Por lo menos date cuenta.

  • Resulta delicioso acariciar. Para eso no caben dictadores.

Rufus Thomas does Funky Chicken

                                                                                             

Comentarios pa´ ir despacio

Añadimos algunos comentarios, siguiendo la línea de los publicados en "dientes de leche"

  • Juega y juega como niño que eres

  • Date tiempo a ti, para pasear, para leer, para jugar, para realizar actividades apacibles.

  • Aprende a reconocer la calma que hay en tí. Una vez localizada aliméntala con pensamientos, acciones, emociones que hagan crecer vigorosa esa flor

  • Aliméntate de calma. Come productos locales, frescos. Averigua su procedencia, pregunta al tendero. Cocina apreciando colores, texturas, olores; experimenta. Come despacio, atento a lo que comes, con conciencia, degustando. Come disfrutando de la compañía, de la conversación.

  • Descolonízate de la televisión, pon una maceta encima, y que las flores tapen la pantalla. Disfruta de su fragancia.
                                                                     

  • Baila, baila. Danza a la vida

  • La música apacigua a las fieras, abre los oídos para escucharla

  • Los pequeños detalles alimentan el alma. Encuentra el momento para apreciarlos, para crearlos, para disfrutarlos. Prueba a poner plena conciencia y atención a esos pequeños actos cotidianos. Su práctica trae calma y felicidad.

  • No controles tanto, y ensúciate las manos con tierra.
Yael Naim - Endless Song Of Happiness
http://www.youtube.com/watch?v=DphVlMOgxS8

                                                                                             

Vayamos a por lo lento: la vaquita y el pastor


Hubo una vez una vaquita que andaba por el bosque perdida y desorientada. Apareció un pastor y se propuso ser amiga suya. La vaquita era salvaje y no dejaba que se acercara el pastor. Pero el pastor con paciencia fue acercándose a ella. Y paso el tiempo y el pastorcillo se sentaba a una distancia prudencial de la vaquita, y se ponía a tocar su flauta. La música le gustaba a la vaquita, y así pasaban los días, los dos mirándose, conociéndose, sopesándose.

Y el pastorcito logro colocar su mano en la cabecita de la vaquita, y así la podía acariciar una y otra vez, con amor y entrega.

Y luego fue el lomito. Y la vaquita ya le daba golpecitos con la cabecita y se frotaba al pastor.

El pastor le puso una cuerdita en el cuello y se llevaba a pasear a la vaquita y los dos daban grandes paseos.

En la última escena, el pastor se pierde en el horizonte encima de la vaquita, los dos juntos, unidos, en un mismo camino.


No es facil alcanzar la calma. Dentro de la dispersión permanente andamos muchas veces desorientados por el bosque.
Sólo hace falta dedicarnos espacio para nosotros, localizar la calma, hacernos amigos de ella, poco a poco.
Es importante vibrar con la música de la vida.
Hay que domar con perseverancia ese espacio de calma.
Con amor
Con paciencia
Con entrega
Sin miedo
Acariciarla
Y andar junto a ella.
Y andar hacia el horizonte con confianza.
Un pastorcillo, el sí mismo, el que observa.
Una vaquita, una mente.


                                                                        Etta James - At Last



                                                                                  

                                                                 

viernes, enero 21, 2011

Esbozos de Madrid

                                                                                  

Imágenes de una semana en Madrid:

Estuve en el Prado, para ver a Renoir, esperaba encontrarme con la alegría de la luz, por lo que fui a ver a Goya antes, y me quede tiempo observando las pinturas negras. También busqué uno de mis cuadros preferidos: "El perro semihundido". Luego me inunde de la alegría y de la luz de Renoir, me encanto "Niña con ave´" y "Peonías". El Prado maravilloso, me gusta ir cada vez que voy a Madrid. Luego paseé por el Botánico, y tire por la cuesta de los libreros mirando apaciblemente libros usados hasta el parque del Retiro.

                                                                                  

Gente, mucha gente, muchas personas. Todo mucho más comprimido. Si a Madrid le aplicará asanas, se las recomendaría de apertura. Añore el espacio de Huelva. Gris, todo muy gris en los madriles. Añore los colores de mi hogar en Beas. Desee pisar el agua de mar y no tanto gris.



Estuve en el Auditorio Nacional de Música oyendo a un pianista, Dezsö Ránki, tocó piezas de Haydn, List, Ravel y Shumann. El Auditorio es inmenso, tremendo, todo en madera, hermoso, quede absorvido y soñe mucho oyendo, sentí que volaba


Anduve mucho por Malasaña, nacen y mueren tiendas, surgen tiendas de discos, de botas de los modds, pequeños cafés de aire francés, creperías, pequeñisimos restaurantes de autor, de ropa usada de los setenta, librerías de libros usados, carnicerías arabes, etc, anduve y anduve.

Llegue hasta la filmoteca y estaba cerrada, me fui a la Fundación Juan March y  quede eclipsado por Domenico Scarlatti, con un concierto sobre pantalla, el aforo lleno, y hundido en el asiento, la música me ayudaba a seguir reflexionando sobre todo, y a seguir volando, a soñar.



El metro lleno de gente, muchisimas mujeres leyendo, poca gente sonriendo, lo gris se acentúa en el metro, la tierra que absorbe y escupe.

Muchas personas durmiendo en la calle, con el frío atroz de Madrid. Me impresiono en la estación de Atocha, donde se encuentra el jardín, donde la temperatura es cálida, familias enteras con sus niños y maletas, que simplemente no tenían donde vivir y vivían ahí porque estaba calentito. Hubo personas que se me acercaron y me pidieron para comer.

Luz desde los autobuses, luz de una ciudad descomunal, que parece que se devora a si misma. Una ciudad maravillosa nada amable con sus habitantes.

Sentado en el Café Comercial, disfrutando de mi niñez.

Ahora en Huelva, cocinando y disfrutando de los amigos.

"Oh Yahwe" by Lokua Kanza [Nkolo]

Alaska y Dinarama - A quien le importa

                                                                          

lunes, enero 10, 2011

Dolor, soledad, esperanza y dicha.

                                                                               



"Escribir solamente sobre las cosas que se aman, escribir para unir, para reunir fragmentos de la belleza, y después recomponer y reconstruir esa belleza. Entonces los árboles que están en las palabras, las rocas, el agua, las chispas de luz que están en las palabras, se encienden, brillan de nuevo, se lanzan y bailan".

Del libro El desconocido sobre la tierra, de Jean Marie Clezio (1977)

Cuando, antes del amanecer, abro los ojos, pues la vibración de la vida me despierta, me gusta asomarme a la puerta y ver cómo de la oscuridad surge la luz, y me quedo ahí, con frío, mirando, oliendo, absorbiendo. Prana viene y me abraza, Poirot viene y me da con sus patitas, los burros me oyen y rebuznan. Y yo miro en el horizonte el cielo tapizado de naranja, abobado de felicidad y de asombro.

Ahora escribo desde Madrid, desde la ciudad donde me crié, donde he vuelto junto a mi familia, pues desde hace meses tengo un dolor, y el dolor no se quita, y he tenido que dejar de dar mis amadas clases, y todo es desconcierto, y lo sorprendente es que durante estos meses he tenido que mantener el tipo: mantenerme trabajando para salir adelante, dar las clases y mantener mi profesionalidad, atender a las personas que quiero, atender mi granja, atender la asociación, dar los cursos de formación... Y todo ello lo he hecho con serenidad y alegría, con valentía y voluntad, y  dando todo de mí, sin dudar, pero siempre doliendo, siempre el dolor intentando devorar como un depredador mi alegría.

Ahora toca el descanso del guerrero, y ahora tengo pequeños momentos donde puedo derrumbarme, donde me doy cuenta de que cuando pasa una cosa de estas, uno se da cuenta, toma consciencia de muchas cosas, no porque me pase algo grave, sino porque el dolor inmoviliza y duele, hace sufrir, y yo estoy desconcertado, igual que los médicos, igual que mi familia, igual que la gente que me quiere.

Uno se da cuenta, por un lado, de los que le quieren; por otro, siente que esto nadie lo siente, salvo el que escribe y, por tanto, es un camino en soledad, de plena soledad en el desierto, un camino donde pongo en marcha todo lo que he practicado, enseñado y, a pesar de ello, después de tanto tiempo con el dolor, me alegra derrumbarme, me alegra llorar y me reconforta mantenerme estable y sereno, alegre y con dicha.

Muchas veces entendemos la felicidad como el acto de satisfacer un placer, como si la felicidad fuera eso, sentir un deseo y satisfacer un placer, y así muchas veces vamos avanzando por la vida, de felicidad en infelicidad, de placer en no placer. Lo contrario al placer es el dolor. Igual que ese hermoso amanecer, es imposible sujetar ambos, se muestran cuando quieren, se van cuando desean, como los deseos. Es algo muy primario eso del placer o del dolor si lo entendemos como una simple satisfacción o sufrimiento por no tenerlos.

La dicha surge de dentro, y la alegría también. Ambas miran al placer, a la felicidad falsa basada en deseos, al dolor vacuo como algo inaprensible y caprichoso.

La dicha nos llena, la alegría es esperanza, y sin ellas estos meses no hubieran sido posibles, pues alimentan la ilusión por la vida, por el día a día, por una sonrisa o una mirada que te reconforta y te llena, te alimenta, y tú respondes con otra dando tu corazón, y de repente ese camino en el desierto se llena de florecillas, de gotas de rocío de un amanecer, de pequeños seres que te acompañan en el viaje, ya no estás tan solo, aunque sepas que la última palabra la tiene el desconcierto del primario dolor.

Desde esta ciudad gris me alegra tanto estar con mi familia, y echo tanto de menos mi granja, pero no me encuentro nada melancólico, me encuentro bien, feliz de mi recorrido, de mi camino, de mi propia luz.



Bill Withers - Harlem - Live
http://www.youtube.com/watch?v=oDmFtxxQSD8

Staple Singers I'll Take You There
http://www.youtube.com/watch?v=772YR4_rOBU&feature=related

Too Long - Yael Naim
danzemos con la  canción:
http://www.youtube.com/watch?v=TX6AqQyiWmY&feature=related

sábado, enero 08, 2011

Dientes de leche


La burra, Coquelico, es una burra mimosa salvaje a la que doy un beso en el hocico cada vez que veo. El otro día, tras los besos, le levanté el labio para verle los dientes y me fijé que le faltaba uno, y que otro diente se le movía mucho.

Me preocupe un poco y pensé “jopé, con lo jovencilla que es, solo tiene dos años, y ya ha perdido dos dientes... Lo que pasa es que es muy traviesa y seguro que se lo ha hecho mordiendo un árbol”.

Así que me quedé mosca y, cuando me crucé con un paisano amigo en el campo, le pregunté:

-Oye, ¿es normal que la burrita pierda los dientes tan pronto?

Y me dijo:

-Son los dientes de leche

-¿Los dientes de leche?

-Sí, lo mismo que los niños, Carlos.

Y como me pasa muchas veces, fui dando vueltas al tema. Todo tiene un proceso, un tempo, un espacio vital, un momento, un camino, y su propio ritmo, sin precipitaciones.
Hemos hablado en el blog muchas veces de la importancia de vivir el presente. De tener presencia, conciencia o el nombre que cada uno le queramos dar. Todo ello lo uno con las prisas que tenemos en hacer multitud de tareas, con la obsesión de tener todo el tiempo ocupado, el nuestro y el de nuestros hijos, el tener la agenda completa, el disponer de cacharros tecnológicos que nos ocupan tiempo, todo ello evadiéndonos de lo que somos, de un rato para nosotros, del no hacer con nosotros mismos, es decir, no hacer nada. ¿Para qué? Para aburrirte contigo. Sí, he nombrado la terrible palabra: aburrirse. Creo es importante aburrirse en la sociedad en la que vivimos, una sociedad en la que si no estás haciendo, o ficcionando que haces, o añorando lo que no hiciste, pensamos que algo no va bien.

Y empezar a disfrutar la vida de un modo más consciente, haciendo, pero dándome cuenta y disfrutando de lo que hago.

A la burrita se le caen los dientes de leche a los dos años, con lo grande e inmensa que es.

Trucos para conectarse, no al ordenata, sino al presente:

Descubre la lentitud de la vida, sé un rebelde ante la rapidez que te imponen y te impones, por ejemplo:

·   Prueba ir lento con el coche: uno puede ver el cielo. Por cierto, el camino de Beas, mi hogar, a Huelva está permanentemente plagado de nubes maravillosas y un cielo inmensamente azul. El carril de los lentos mola.
·  Anda despacio cuando andes, tus pisadas tendrán sentido, da paz a tu andar, y tú y el mundo seréis más pacíficos.  
· Simplifica tu vida, simplifica tus actos, simplifica tanto que eres. Trabaja menos, ama y ámate más. 
·  Escucha cuando te hablan, no te disperses, ábrete a escuchar lo cotidiano, a las personas que te hablan, al vecino, al tendero, al amigo.
· Sal de tu guarida y respira el aire, la naturaleza, los arboles, la playa, la montaña, conecta con lo íntimo de lo que eres. Date espacio para contemplar la vida que te rodea. 
·  Expresa lo que sientes a los que amas, lentamente, sin prisa, y llora, que es maravilloso, y ama sin prisas, creando puentes, una y otra vez para navegar en común compartiendo tu corazón. 
·  Eres lo que repites, reitera lo lento, para disfrutar del momento. 
·  Ahonda en tu calma, y disfrutarás más de ti.


Seguiremos comentando y, mientras tanto, esperaré al siguiente diente de leche de Coquelico, sorprendido  y anonadado, y me encantaría encontrar el diente para dejárselo al ratoncito Pérez tras una bala de paja.


Estas canciones van dedicadas a todos aquellos amigos y amigas que me han ayudado y ayudan tanto durante todos estos meses con su apoyo, ánimo y alegría.


miércoles, enero 05, 2011

Saludo del Alba





¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura.

El día de ayer no es sino un sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, de este día!

(Del sánscrito).

Texto que abre el libro de Juan Ramón Jiménez, El diario de un poeta recién casado.



T - Rex - Get It On
http://www.youtube.com/watch?v=XspsJACj8WY&NR=1

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