domingo, diciembre 16, 2012

la belleza de las formas y su vuelo





¿La belleza está en las formas, o vuela y se posa?

Estamos rodeados de belleza, por doquier. Esa belleza me inunda muchas veces y se apodera de mí, permanece un momento y vuela.

A lo largo del día hay una parte consciente de mí, como un radar de lo bello, que me avisa, entonces me detengo y observo, puede ser la neblina que inunda hoy los cielos de Huelva, la poca nitidez de las formas, la claridad que va naciendo en el día, esa sensación húmeda y perdida.

Quedarme quieto y dejarme imbuir por lo bello. Respirarlo y no tener palabras para describir la sensación que me invade, sólo saber que aquello hermoso que me transmite me llena.

La belleza se posa un momento, entonces, mi ser, como un ente propio le dice a la atención:

"observa, mimetízate, respira lo fugaz"





La belleza es astuta y el ojo y el ser del que observa tiene que entrar en comunión con aquello que te regala la vida. Puede ser la curva de un ave que se posa, el dibujo de su cuerpo, o las intensidades de sus colores, su propia degradación cromática. Da igual como lo percibas, la cuestión es ser igual de astuto que la belleza y permanecer alerta.

Me ha ocurrido muchas veces que tras las clases de yoga, ese momento final, donde lo que prima es la unidad de aquello que permanecía fragmentado  donde reina la calma, la dicha, ese centro...y sentados ahí para el saludo final observaba a los alumnos, y veía como alguno irradiaba la belleza del momento. Llevaban años de práctica y un día, una luz que emanaba de lo más hondo de sí les hacía brillar, y todo ello me resultaba sorprendente. Eran como pequeñas antorchas donde la calma del reencuentro había logrado posar aquello que era fugaz.

domingo, diciembre 02, 2012

yoga, ego y la importancia personal





El yoga es un camino interior. Un camino personal. Una decisión.
Implica volver a encontrarse con uno mismo una y otra vez, eso es lo que significa la práctica.
Es una entrega hacia la atención, es reincidir en educar la atención interna.
Es sentirse, es respirarse, es aceptarse, es comprenderse.
Uno se vuelve hacia uno mismo, y aprende  adaptarse, en calma.
Surge la presencia, lo mental ya no es tan amo. Sólo es posible en paz.
Tu realidad, lo que te circunda, entonces se vuelve amable, no es tan rígido, y  todo fluye con mayor libertad: las personas, las circunstancias, la vida.
La conciencia entonces va despertando en ese juego de atención y se va ampliando, el darte cuenta.
Tantas cosas que eran importantes, tantas luchas en las que uno tenía que ser ganador, tanta energía desperdiciada, todo eso ya no tiene importancia.
Lo que realmente importa simplemente es, y tú te adaptas, a eso, y a lo que viene y a lo que se va.
Todo esto, todo este viaje va menguando tu ego, tu importancia personal, no tienes que estar permanentemente demostrándote.  A la vez que conquistas la atención, transformas tanto protagonismo porque la práctica no te baja cualquier humo, simplemente lo disipa.
Suave y ligero como una pluma que se lleva el viento.
Para que más.





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