lunes, abril 29, 2013

Uthita Trikonasana




Significado:

Utthita: extendido, estirado.

Tri: tres.

Kona: ángulo.

Para realizar la postura:

La postura se realiza primero por un lado, luego por el otro, siempre empezamos por el lado derecho.

1. Parte desde la postura Tadasana, de pie en el centro de la esterilla con los pies juntos.

2. Abre las piernas aproximadamente un metro. Los pies miran de frente. Los brazos mantenlos en línea. Las palmas de las manos que miren al suelo. Ten los dedos abiertos.

3. Gira el pie derecho, a la derecha; el pie de atrás, el izquierdo, gíralo en 45º hacia dentro. Manten un línea entre los pies. Entre el talón del pie derecho y la mitad del lateral del pie izquierdo traza una línea imaginaria. Es paralela a las líneas de la esterilla.

4.  Deja caer tu cuerpo hacia el lado derecho flexionándolo lateralmente, apoyando tu mano en el tobillo o empeine de la pierna.  Ajusta la cadera delantera. La cadera trasera se extiende y rota externamente. No trates de bajar mucho, es preferible mantener la armonía y plano de la postura. Adapta sin demostrar. Ajusta.

5. Los hombros se abducen, se abren.

6. Los codos se extienden plenamente

5. Mantén los brazos rectos. Gira suavemente la cabeza, giro de columna cervical, y mira el dedo pulgar de la mano izquierda.

6.Respira, mantén respiraciones.

7. Vuelve al centro y repite lo mismo en el lado izquierdo.

Músculos principales que se movilizan:

En la pelvis y piernas los cuádriceps, sobre todo los isquiotibiales de la pierna delantera. El psoas. Los glúteos mayores. EL tibial y el peroneo.
En el tronco los erectores de columna, los oblicuos.
En los hombros y brazos los romboides y las escápulas, los deltoides, los trapecios, los tríceps.

Beneficios
Postura donde todo se abre, nos abre las emociones. Por tanto muy positiva por ejemplo ante la depresión, cuando permanecemos bajos de ánimos o tristes.

Por otro lado nos enraíza fortaleciendo  las piernas y las caderas, nos enseña a permanecer en el lugar, a sentir la fuerza del suelo, y a transmitirla a lo largo del cuerpo.

Regulando adecuadamente la postura nos ayuda para los dolores de espalda, para las tensiones de cuello y cervicales.

Con una correcta colocación de costillas y tórax lo que favorece es una expansión adecuada de la respiración por todo este espacio, con múltiples beneficios.

Fortalece las piernas y ensancha suavemente  el pecho. Libera y coloca las caderas.



domingo, abril 14, 2013

Lo rígido y lo dulce




"Sea lo que sea lo que estés haciendo, practica tanto el aquietamiento como la percepción. El aquietamiento es la calma silenciosa; la percepción es un estado atento y despierto.
Hay quienes preguntan qué significa una mente clara. Una menta clara es una mente vacía"

Antología del cultivo de la realización (escrito entre 1400 y 1600 )


El otro día me decía un alumno tras una clase:

"Últimamente en el día a día me noto mucho en las situaciones en las que estoy rígido, lo siento en el cuerpo, en la emoción, y en partes de mí, es como una máscara".
Y le conteste:
"Eso es maravilloso. Ahora busca la dulzura, y fluye con ella. Te estas resquebrajando".

El yoga, su practica constante, igual que es un viaje hacia el corazón, también es un viaje hacia la dulzura. 

Cuando uno practica una postura de yoga, y reitero que para que haya yoga ha de haber una atención, una intención, una respiración y un equilibrio y ajuste constante y relajado, uno observa su cuerpo, y se da cuenta de la rigidez de muchas de sus partes, entonces con paciencia aprende adaptarse, a permanecer, a calibrar y ese es un camino para comprender, para comprenderse. Lo hemos comentado muchas veces, no hay meta, no hay afán de llegar en la postura, es insignificante ser flexible o la forma perfecta de la postura, lo que importa son otras premisas, importa el todo en su conjunto.

Hay que recordar que lo rígido tiene facilidad para romperse, nos inmoviliza, y solidifica la máscara.

La postura te pide atención y entrega, así como adaptabilidad sin esfuerzo fuera de tono. Aceptas lo que es, que puede ser esa rigidez, la aceptas con complacencia, y así avanzas, sino se convierte en una resistencia o en una lucha, y eso no es más que un bucle.

El aprendizaje de la conciencia corporal, el descubrir permanente del cuerpo y sus partes, de sus diálogos  de sus tensiones, de su paz, de su infinitud, de sus limites nos lleva a un continuo descubrimiento, y eso nos despierta, y nos da alegría.

La perseverancia tranquila hacia la concentración en la postura, el viaje de entrega y abandono, de vida e inteligencia sutil que supone la respiración, la liberación de las tensiones. Todo ello nos va llevando a una estado de apertura interna.

De un abrirse hacia la vida, de un comulgar con la vida, y esa sensación es dulce como la miel.

El cuerpo se va abriendo desde dentro como una flor, y la mente presta más atención a las flores de la existencia que a otras situaciones donde nos cerramos, donde no respiramos, donde las tensiones, donde las rigideces se convierten en pequeñas cárceles reiterativas que nos abocan al sufrimiento. Entonces es importante estar atento  a las diferentes situaciones de dulzura que surgen en el interior, y se da cuenta que no hay máscaras y hay una conexión con uno mismo, con lo que es, con lo que anhela, con la plenitud del existir.

Todo es tan simple que asombra, sólo hay que ser constante, y ese asombro se convierte en algo permanente, el asombro del presente que uno vive.




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