sábado, octubre 19, 2013

Lo fugazzzzz lo es todo



"No sabía que pudiera sentir así. Ni que pudiera sucederle algo parecido. Le gustaría que durase toda su vida. Y una parte de él le decía que así sería. Lo tenía ahora y eso sería toda su vida: ahora. No hay más que el presente. Ni el pasado, ni, desde luego, el futuro. ¿Cuántos años tendría que cumplir para comprenderlo? Tan solo existe el ahora, y si el ahora son dos días es que tu vida son dos días y tendrás que verlo todo desde esa perspectiva. Así se vive una vida entera en dos días. Y si dejas de quejarte y de pedir lo que es imposible tendrás una buena vida. Una buena vida no tiene por qué tener una duración bíblica" 
Ernest Hemingway " Por quién doblan las campanas"

Desde que inicié mi andar por la senda del yoga he ido sintiendo la necesidad, una necesidad relajada que es como una sed, de ir creando las mejores condiciones dentro de mí para que mi presente tuviera un sentir de disfrute y donde, de acuerdo a mis posibilidades, tratar de dar lo mejor de mí,  para alimentar ese presente, que me ayudará a comprenderme y a comprender.

Todo es una progresión que implica mucha dificultad. La propia comprensión del presente por ejemplo. Y como ese presente se encuentra tan condicionado por inercias propias, por el pasado, y por proyecciones y por elementos imprevistos, el tema se complica. 

Creo que resulta esencial crear un centro, un eje, una calma, desde donde haya una perspectiva de disfrute de ese presente para mantenerme "con cierta inmunidad" ante ese cúmulo de todas esas fuerzas internas y externas que me arrastran. Para ello el yoga va alimentado a un observador que observa, a un ser que siente, a una persona que dentro de su vulnerabilidad ama.Y para amar, hay que aprender también, y en este punto con el yoga he aprendido a amarme, a respetarme y ese poco que gano cada día me hace sentirme feliz. Ese centro es mi corazón que late y late.

Por otro lado se encuentra la reactividad, ese bote pronto. Tan emocional él.

Uno progresa, y retrocede, se da cuenta. Es una cadena que se reitera. Y hay que estar alerta para afinar para romper los eslabones. Y como la consciencia del presente te hace ver la oportunidad de sentir que cada fugacidad es virgen, que cada momento es una ventana para estar, pero también para el olvido, te das a ese momento con todo tu ser.

Y observas que lo mejor es no luchar, ni ofrecer resistencia, así hay un menor sufrimiento y alimentar aquello que ensancha tu corazón. Es como si el corazón, siempre estuviera presente ahí, con su calma, con su amor, con su comprensión, con su unión a la vida, y que tú, desde ese observador, a ratos fluyeras con ello, pero es tan fugaz, es todo tan fugaz.

Por eso, la atención a lo que siento, a lo que surge, a lo que viene, a lo que se va, a mis aciertos, a mis errores, cuando inspiro, cuando espiro, cuando soy, cuando no soy, creo que es fundamental. La atención de ser, la atención de construirme, la atención de no ser nada, y ese corazón ahí, siempre presente que me mira y gracias, por favor, que no me juzga, solo siente, me ayuda en mis pequeños pasos y amplía mi sensibilidad para ser consciente de lo fugaz y de lo que permanece.

Sigo ahí, en la brecha, trato de vivir despierto, y eso creo que es bueno para mi vida, no tengo más expectativas que las que me ofrece cada mañana, cuando al alba, abro los ojos, la vida, que se muestra ahí, entera, plena, bella, en un todo fugaz.





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